En el año 1973, en el barrio LA QUINTA®, en un salón ubicado en el hotel del mismo nombre, emprenden el negocio dando los primeros pasos en la manufactura de pre-pizzas junto con otros productos que podían hacerse en el espacio disponible en ese momento, como facturas, pebetes, criollos...
“...En los primeros años, la elaboración de los productos era totalmente artesanal; durante el transcurso del primer año compramos las tres primeras máquinas: una pequeña y vieja amasadora, una sobadora y un horno a kerosene. Ya en los comienzos del segundo año construimos un salón chiquito para la fabricación, en la calle Mitre, donde hace casi 30 años, en 1976, elaboramos los primeros alfajores.
Un año después, en 1977, agregamos la línea de especialidades...”, comenta con orgullo Don Livetti.
“... Queríamos elaborar un alfajor diferente, al mismo tiempo regional, artesanal y natural; y lo logramos después de realizar infinidad pruebas, con las recetas que día a día mejoraron, consultando a personas con experiencia, utilizando productos naturales de la región hasta el momento no utilizados, siempre con el objetivo de armar una receta propia, casera, distinta y sin conservantes...”
“...Mezclábamos los ingredientes en la amasadora, retirábamos la masa de la misma y la pasábamos por la sobadora para estirarla y lograr el espesor deseado... Luego extendíamos la masa sobre un torno, que es una mesa de madera, y con un vaso, que utilizábamos como molde, cortamos las primeras tapas una por una. El primer día de prueba las tapas salieron ovaladas, de distinto espesor... Después de varios días de prueba por fin logramos la tapa de alfajor que buscábamos, y comenzamos a armarlos...”
“...Estibábamos las tapas en bandejas que se ponían en el horno y con una manga se les distribuía el dulce, luego manualmente le poníamos la otra tapa, los estibábamos en rejillas para secarlos y con un pincel le dábamos el baño de almíbar caliente...”
“...Comenzamos por fabricar una cantidad mínima, 10 docenas, los envolvimos en papel celofán o en bolsas de polietileno por docena con una etiqueta que decía Alfajores LA QUINTA®.
Éstas primeras diez docenas fueron entregadas a los repartidores, que ya se encargaban de distribuir los otros productos, para que las llevaran a los distintos comercios...
La respuesta de la gente fue sorprendente, nuestra receta tuvo un gran éxito y aceptación por su sabor distinto, natural y artesanal; característico de los Alfajores LA QUINTA®, que los hacen diferentes y únicos. Lo habíamos logrado...”, concluyó.
|